Parroquia de Nuestra Señora de Gracia y San Eulogio (Padres Trinitarios)
Nuestra sede canónica se erige en la Parroquia de Nuestra Señora de Gracia y San Eulogio, conocida popularmente como Iglesia de los Trinitarios. Situada en el número 5 de la Plaza Cristo de Gracia, antigua Plaza del Corazón de María, data su construcción en 1608, gracias a la intervención de San Juan Bautista de la Concepción, quien también fuera reformador de la Orden Trinitaria; siendo consagrada en el año 1686.
Historia del templo
Desde su consagración, el culto en el templo se desarrolló con normalidad, hasta principios del siglo XIX, el mismo sufrió la invasión y posterior saqueo del ejército francés, que finalizó con el cruel ataque y destrucción de gran parte de éste. Un año después de dicha invasión, en 1809, la comunidad trinitaria quiso manifestar su deseo, junto con el pueblo, de terminar con las calamidades y miserias sufridas durante y tras la presencia francesa, para lo que se organizó una procesión presidida por la imagen del Santísimo Cristo de Gracia. Sin embargo, dichas rogativas tuvieron poca longevidad ya que, en 1810, las tropas francesas retomaron la ciudad, declarándose la supresión de las órdenes religiosas, conllevando el desalojo de los conventos.
Restituida la comunidad trinitaria tres años más tarde, se reparó el convento y la iglesia gracias a la intervención del Ministro Conventual Fray Antonio del Beato Miguel de los Santos. Sin embargo, la comunidad trinitaria y su convento volvieron a sufrir un revés hacia la década de los años 30 del siglo XIX, declarándose la disolución de la comunidad e incautación de todos sus bienes, incluidos el convento y la iglesia. No obstante, unos meses después de estas medidas, el gobernador eclesiástico de la diócesis cordobesa, Joaquín María Villavicencio, establece la supremacía de los sacerdotes diocesanos sobre los seculares.
A finales de dicha década, mediante un designio del Jefe Superior Político, se insta al vaciado del convento de cualquier resto de ornamentación religiosa y objetos sagrados del templo, ya que se necesitan sus instalaciones como presidio, no siendo necesario el uso de la iglesia para tal fin, pudiéndose mantener la celebración del culto gracias a la implicación económica de la Hermandad del Santísimo Cristo de Gracia, nuestra hermandad, y las limosnas de los parroquianos. Una década más tarde, el Ayuntamiento solicita el cese de la actividad presidiaria en el convento trinitario, conllevando el abandono y deterioro del mismo, salvo por la instalación de unas caballerizas en el claustro bajo.
No obstante, debemos tener en cuenta las intenciones e intervenciones de Fray Diego del Espíritu Santo y Fray Gregorio de Jesús María, quienes dedicaron su fuerza y dedicación en recuperar parte del templo que habían sido destruidas, así como decoración e imágenes que habían sido trasladadas a la Parroquia de San Lorenzo Mártir; desgraciadamente, estas buenas intenciones se vieron truncadas debido a la dispersión, nuevamente, de la comunidad, con la Revolución Septembrina, hacia finales de la década de los sesenta del siglo XIX. Por último, cabe destacar que, hacia 1876, una comunidad de misioneros claretianos tomarían posesión del conjunto religioso.
Será ya recién iniciado el siglo XX, cuando la comunidad trinitaria regrese al conjunto religioso, acordando con los misioneros claretianos una relación de indemnizaciones acordes a las obras y restauración de ambos edificios. Finalmente, en 1969, siendo obispo de Córdoba don Manuel Fernández y García del Rebollar, se erigía nuestra sede canónica tal y como la conocemos actualmente.
Análisis del templo
De este modo, el templo presenta una majestuosa fachada, diseñada por Sebastián Vidal, en la que se pueden advertir las tres naves interiores que componen el edificio. En el tramo central, se abren tres puertas rectangulares de marco sencillo, siendo la central más alta y ancha que las laterales, al igual que ocurrirá con los espacios internos. En este sentido, corona sobre el dintel de la puerta central una representación de la Santísima Trinidad, todo ello realizado en un alto relieve sobre piedra.
Adentrándonos en el templo, resulta especialmente llamativo su retablo, en el que destacan los ecos churriguerescos del siglo XVIII; realizado en Priego de Córdoba, destacan las columnas salomónicas que dan juego a los diferentes cuerpos de la pieza, así como flanquean el cuerpo central las esculturas de San Juan de Mata y San Félix de Valois, fundadores de la Orden Trinitaria. En el cuerpo central, se halla la imagen de Nuestra Señora del Buen Remedio, patrona de la Orden y, finalmente, coronando dicho retablo, un alto relieve de la Santísima Trinidad, obra de Antonio Castillo.
En la nave lateral derecha, se abren dos grandes capillas: las de Nuestro Padre Jesús Nazareno Rescatado y la del Santísimo Cristo de Gracia y María Santísima de los Dolores y Misericordia. La primera de ellas, edificada en 1721, presenta un retablo dorado con columnas salomónicas que da paso al camarín del titular nazareno, así como podemos encontrar pinturas decorativas en la zona superior relacionadas con los fundadores de la orden.
En el lateral izquierdo, se alzan tres altares: el primero de ellos, dedicado a la Beata Ana María Taigi, terciaria trinitaria, realizado para dar cobijo a los restos mortales de Andrea y Catalina de Almagro y Cárdenas. El segundo de estos retablos está dedicado a San José, así como el tercero y último, a San Rafael, custodio de la ciudad de Córdoba.
La capilla del Santísimo Cristo de Gracia y María Santísima de los Dolores y Misericordia
Su techumbre o zona superior, formada por cuatro arcos cruzados, presenta una bella decoración en estuco con motivos de diferente naturaleza lo que, sumado al retablo de mayor tamaño, denotan una mayor presencia barroca.
En sus laterales, se hallan los restos de San Esteban y San Valeriano, apreciándose en las puertas perfectamente mimetizadas con el resto de la pieza, en las que se advierten los símbolos iconográficos de los mártires. A los pies de Nuestros Sagrados Titulares, se encuentran el relicario de San Juan Bautista de la Concepción.



